Museo del Cuidado

El Museo del Cuidado se trata de un museo con muchas salas por todo el mundo. Como en cualquier museo, algunas salas son más permanentes que otras; se abren nuevas salas, las existentes se ocupan y cambian de función, y algunas se abandonan y cierran.

Hay salas hechas para lectura. Hay salas hechas para bailar. Hay salas para hacer carpintería, para cultivar hortalizas, para hacer ciencia. Algunas son “salas de lo que sea”. 

Cualquiera puede abrir una sala en el Museo. Todo lo que hay que hacer es proponer qué tipo de habitación quieres abrir. Cualquiera puede ocupar una habitación en el Museo. Todo lo que hay que hacer es decirnos qué quieres hacer allí.

El objetivo principal del Museo del Cuidado es producir y mantener relaciones sociales. Estas relaciones pueden, o no, incluir objetos, pero no nos dedicamos a la catalogación y archivo de obras de arte. No hay guardias en el Museo del Cuidado.

No es necesario ser artista para pasar tiempo en el Museo. Estar en un Museo no cuesta dinero. El Museo está abierto a todas aquellas personas cuya práctica aumente nuestra libertad colectiva a través de alimentar relaciones de cuidado: cuidado de las personas y los animales, de los materiales y del medio ambiente. 

Las salas del Museo del Cuidado son curadas por sus ocupantes. Estas salas se renuevan constantemente; no hay una colección permanente, no hay habitantes permanentes. El Museo del Cuidado estimula el desarrollo de prácticas colectivas replicables que puedan cruzarse entre diferentes salas y hacia al mundo exterior. El Museo del Cuidado no termina en sus paredes. 

Como el Proletkult de Alexander Bogdanov, el Museo del Cuidado busca repensar qué es un museo o ser un artista, así como producir espacios para la libertad y el cuidado en lugar de monumentos. En el Museo del Cuidado, el arte no es el pináculo de lo simbólico o la producción de obras que no se pueden tocar, sino una práctica de construir mundos mejores. Todos merecemos el mismo cuidado y atención que actualmente dirigimos hacia los monumentos y las obras maestras, y así deberíamos hacerlo por toda la eternidad.

Versión en castellano

Trad. Julieta Gaztañaga